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¿Qué es?

La fiebre amarilla es una enfermedad infecciosa febril aguda, causada por un virus transmitido por mosquitos vectores, y tiene dos ciclos de transmisión: salvaje (cuando hay transmisión en áreas rurales o forestales) y urbano. El virus se transmite por la picadura de mosquitos transmisores infectados y no hay transmisión directa de persona a persona. La enfermedad tiene importancia epidemiológica debido a su gravedad clínica y potencial de diseminación en áreas urbanas infestadas por el mosquito Aedes aegypti.

Transmisión

 El virus de la fiebre amarilla se transmite por la picadura de mosquitos transmisores infectados. La enfermedad no se transmite de persona a persona. La vacuna es la principal herramienta para prevenir y controlar la enfermedad.

 Hay dos ciclos de transmisión epidemiológica diferentes, salvaje y urbano. Pero la enfermedad tiene las mismas características desde el punto de vista etiológico, clínico, inmunológico y fisiopatológico. En el ciclo selvático de la fiebre amarilla, los primates no humanos (monos) son los principales hospedadores y amplificadores del virus y los vectores son los mosquitos de hábitos estrictamente salvajes, siendo los géneros Haemagogus y Sabethes los más importantes en América Latina. En este ciclo, el hombre participa como huésped accidental al ingresar a las áreas boscosas. En el ciclo urbano, el ser humano es el único huésped con importancia epidemiológica y la transmisión se produce a partir de vectores urbanos infectados (Aedes aegypti).

 Es importante informar que el ciclo de la enfermedad actualmente es selvático, con transmisión a través de un vector (mosquitos de los géneros Haemagogus y Sabethes en el medio silvestre). El último caso de fiebre amarilla urbana se registró en Brasil en 1942, y todos los casos confirmados desde entonces provienen del ciclo de transmisión selvático.

 La persona presenta los síntomas iniciales de 3 a 6 días después de haberse infectado.

Diagnóstico

Solo un médico puede diagnosticar y tratar correctamente la enfermedad.

Tratamiento

El tratamiento es únicamente sintomático, con cuidadosa asistencia al paciente que, bajo hospitalización, debe permanecer en reposo, con reposición de líquidos y pérdida de sangre, cuando esté indicado. En las formas graves, el paciente debe ser tratado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), para reducir las complicaciones y el riesgo de muerte. Deben evitarse los medicamentos con salicilatos (AAS y Aspirina), ya que su uso puede favorecer la aparición de manifestaciones hemorrágicas. El médico debe estar atento a cualquier indicio de empeoramiento del cuadro clínico.

Síntomas

Los síntomas iniciales de la fiebre amarilla incluyen la aparición repentina de fiebre, escalofríos, dolor de cabeza intenso, dolor de espalda, dolores generales en el cuerpo, náuseas y vómitos, fatiga y debilidad. La mayoría de las personas mejoran después de estos síntomas iniciales. Sin embargo, alrededor del 15 % experimenta un breve período de horas a un día sin síntomas y luego desarrolla una forma más grave de la enfermedad.

En casos severos, una persona puede desarrollar fiebre alta, ictericia (coloración amarillenta de la piel y el blanco de los ojos), sangrado (especialmente del tracto gastrointestinal) y, finalmente, shock e insuficiencia multiorgánica. Alrededor del 20% al 50% de las personas que desarrollan una enfermedad grave pueden morir.

Una vez que haya identificado algunos de estos síntomas, consulte a un médico en el centro de salud más cercano e informe cualquier viaje a áreas de riesgo en los 15 días anteriores al inicio de los síntomas, y si ha observado mortandades de monos cerca de los lugares que ha visitado. . También informe si tuvo la vacuna contra la fiebre amarilla y la fecha.

Prevención

El Sistema Único de Salud ofrece vacuna contra la fiebre amarilla a la población. Desde abril de 2017, Brasil adoptó el esquema de vacunación de una sola dosis durante toda la vida, medida que está de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cualquier persona que resida en las Áreas recomendadas para la vacunación contra la fiebre amarilla y las personas que viajen a estas áreas deben estar inmunizadas. La vacunación contra la fiebre amarilla se ofrece en la rutina de los municipios con recomendación de vacunación en los siguientes estados: Acre, Amazonas, Amapá, Pará, Rondônia, Roraima, Tocantins, Distrito Federal, Goiás, Mato Grosso do Sul, Mato Grosso, Bahia, Maranhão, Piauí, Minas Gerais, São Paulo, Rio de Janeiro, Paraná, Rio Grande do Sul y Santa Catarina. Además de las áreas recomendadas, la población de Espírito Santo también está siendo vacunada en este momento.

Zonas de riesgo

Se consideran zonas de riesgo los lugares que cuentan con bosques y ríos, donde el virus y sus hospedadores y vectores se dan de forma natural. En Brasil, sin embargo, se recomienda la vacunación a personas a partir de los 9 meses de edad según las pautas de vacunación y que residan o se trasladen a los municipios que componen el Área de Recomendación de Vacunas.

Para obtener más información, consulte http://portalms.saude.gov.br/saude-de-a-z/febre-amarela-sintomas-transmissao-e-prevencao

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